jueves, 13 de octubre de 2016

Secuencia didáctica. División de poderes

Compartimos una secuencia didáctica que puede ser de utilidad para trabajar división de poderes. La misma está destinada a profesores de educación ciudadana de segundo año o ciudadanía y trabajo en cuarto. En la primer clase se hará una explicación sobre la división de poderes, composición, atribuciones, y funcionamiento. Puede trabajarse el siguiente material audiovisual de Encuentro:

Poder Legislativo




Poder Ejecutivo





Poder Judicial



En la siguiente clase se hará un repaso de saberes previos en referencia a los conceptos de división de poderes. Luego se propondrá una lectura crítica y reflexiva acerca del voto electrónico. Se pedirá a los alumnos que conformen varios grupos y cada leerá uno de los siguientes recortes:



2) http://www.casarosada.gob.ar/slider-principal/36609-el-presidente-macri-presento-el-proyecto-de-reforma-politica

Cada grupo deberá hacer una puesta en común sobre los recortes, sobre el alcance de los poderes de gobierno en dicho proyecto de ley y las posturas a favor y en contra del mismo.

En la tercer  clase se propondrá a los alumnos la lectura de oro recorte periodístico con actividades a manera de trabajo práctico. El tema a tratar será la reforma política que contempla el voto electrónico.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-311428-2016-10-10.html


Para segundo año se armaron las siguientes preguntas:

1) Explicar con sus palabras en no menos de 5 (cinco) y no más de 10 (diez) renglones de qué se trata el artículo periodístico.

2) ¿Cuáles son los poderes de gobierno que intervienen? Indicar sus integrantes. Subrayar y transcribir en el texto.

3) ¿Cuáles son las acciones y/o funciones que lleva o llevará a cabo el poder en cuestión? ¿Cuáles son los resultados?


Para cuarto año se pensaron las siguientes consignas:

1) Explicar con sus palabras en no más de 5 (cinco) ó 6 (seis) renglones de qué se trata el artículo periodístico.

2) ¿Cuáles son los poderes de gobierno que intervienen? Indicar sus integrantes.

3) De acuerdo a lo planteado en la Constitución nacional, explicar los requisitos para dar inicio a una sesión, aprobar un proyecto de ley y qué sucede con este luego de su aprobación.

4) Elaborar un listado de fuerzas políticas que apoyen y se opongan al proyecto de ley.Explicar sus razones.

5) Si fuesen legisladores ¿qué postura adoptarían respecto a este proyecto de ley? ¿votarían a favor o en contra? Justificar a manera de opinión grupal.

Las preguntas pueden adaptarse a las necesidades y/o dinámicas de grupo que el docente considere necesario.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Gran descubrimiento

Material util para trabajar en historia de 1° año.

CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES

Confirman ocupación humana en la región pampeana hace 14 mil años 

Nuevas dataciones de restos animales avalan la teoría que ubica en ese momento al Homo sapiens en el cono sur del planeta.












El sitio arqueológico se llama Arroyo Seco 2 y está ubicado dentro del partido bonaerense de Tres Arroyos. Descubierto por aficionados en la década de ’70, ha sido cuna de algunos de los hallazgos más pretéritos de la región, pasando los 12.500 años. Ahora, el análisis radiocarbónico –que mide las concentraciones del elemento químico carbono 14- de un hueso de caballo y otros materiales confirma un fechado aún más antiguo: 14 mil años. Las conclusiones se publicaron días atrás en la revista PLoS ONE. 

“Estoy a cargo de las excavaciones de ese lugar desde hace tres décadas, y si bien no se han encontrado restos humanos de esta antigüedad, este hueso largo de caballo americano extinto tiene marcas muy claras de acción antrópica: una fractura producto de un golpe contra un yunque”, explica Gustavo Politis, investigador superior del CONICET y director del Instituto de Investigaciones Arqueológicas y Paleontológicas del Cuaternario Pampeano (INCUAPA, CONICET-UNICEN), donde dirige un grupo dedicado al estudio de la región pampeana. 

Si bien el material óseo se encontró hace algunos años, en el marco de este trabajo fue sometido a un método de datación radiocarbónica mediante el uso de un acelerador de partículas en Estados Unidos. “Lo que se analizó de manera muy precisa es el colágeno del hueso, y el resultado indica que vivió hace 14 mil años, lo cual reconfirma la hipótesis de presencia humana ya en ese entonces”, señala Politis, que realizó toda su formación académica en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata, donde todavía es profesor y además encabeza otro grupo de investigación sobre la arqueología del Delta del Río Paraná. 

Aunque afirma que eso es mucho tiempo para lo que se conocía de ocupación humana en esta parte del planeta, reconoce que a esta altura no es algo insospechado. “Primero, porque ya habíamos encontrado otras piezas de esa antigüedad, específicamente restos de un megaterio, un perezoso gigante que habitó América durante ese período”, enumera Politis, y continúa: “Y en segundo lugar, por el antecedente de Monte Verde, un sitio arqueológico chileno aproximadamente de la misma antigüedad y que se estudia hace 30 años”. 

De esta manera –explica el especialista- se va consolidando la teoría de una gran antigüedad para la presencia humana del cono sur, junto con otros sitios de Santa Cruz datados entre 13 y 12.500 años atrás, como Piedra Museo, Cerro Tres Tetas y cueva Casa del Minero. “Creemos que Arroyo Seco está vinculado a la primera expansión humana desde el nordeste asiático en América. No creo que sea lo más antiguo; ya que conforme avanzan las investigaciones podrían aparecer registros anteriores, pero hay que tener en cuenta que no eran sitios de ocupación prolongada, y por lo tanto es difícil visibilizarlos”, argumenta. 

De acuerdo a las investigaciones sobre el tema, estos primeros grupos humanos serían cazadores recolectores de hábitos nómades que habrían vivido en pequeños campamentos. Nunca se hallaron restos de proyectiles de piedra, que sí han aparecido en cantidad en yacimientos más recientes. En ese sentido, Politis reflexiona: “Quizá utilizaban puntas de lanza de madera, y por eso no se han conservado. Lo que sí se ha podido determinar es que esta gente hacía visitas frecuentes a las sierras de Tandilia, distantes a 150 kilómetros, para proveerse de materia prima. Entonces seguramente emplearían algún instrumento cortante, imprescindible si cazaban y comían grandes mamíferos”. 

El poblamiento americano ha sido un tema de debate desde fines del siglo XIX. Según explica Politis, las evidencias de Arroyo Seco 2, junto con las de Patagonia y Chile, muestran el final de la expansión del Homo sapiens en el mundo. “Son datos que contribuyen a la idea de que los seres humanos llegaron a América después de la última glaciación, producida hace entre 22 y 18 mil años. Creemos que empezaron a arribar desde Asia cuando los hielos se fueron derritiendo, bordeando litoralmente la costa pacífica en algún medio de navegación hasta lo que hoy es EEUU y México, y de ahí se expandieron relativamente rápido por el continente”, concluye. 

Sobre investigación:
Gustavo G. Politis. Investigador superior. INCUAPA, CONICET-UNICEN. UNLP.
María A. Gutiérrez. Investigadora independiente. INCUAPA, CONICET-UNICEN.
Daniel J. Rafuse. Becario posdoctoral. INCUAPA, CONICET-UNICEN.
Adriana Blasi. CICPBA. Museo de La Plata, UNLP.

http://www.conicet.gov.ar/confirman-ocupacion-humana-en-la-region-pampeana-hace-14-mil-anos/

lunes, 26 de septiembre de 2016

El celular en la escuela: testimonios de docentes


El celular en la escuela: testimonios de docentes 

La opinión de los maestros Educadores de diferentes provincias y de zonas urbanas y rurales cuentan sus experiencias con el teléfono en el aula. 























Laura Schiariti, maestra del área de Educación de Adultos y Adolescentes (Ciudad de Buenos Aires) 


"Mis alumnos son adultos y adolescentes de entre 14 y 65 años. La mayoría tiene celular. Me resulta fundamental para comunicarme con ellos. Además, tuve que trabajarlo en el aula porque el celular está en la clase: lo tengo yo, lo tenemos todos. 

Durante las clases yo permito que lo usen, inclusive he usado el mío para buscar información en Internet. Cuando no tenemos la computadora al alcance usamos mi celular: averiguamos una palabra, investigamos sobre un tema. También ellos usan el suyo. Pero saben que hay un tiempo para utilizarlo.  

Algo que surgió este año fue trabajar la protección de datos personales. Con los adolescentes me pasaba que me mostraban fotos en los celulares y difundían el material. Entonces empecé a trabajar la protección de esos datos: por ejemplo, que no le doy mi número de celular a cualquiera. O estar atentos a qué tipo de fotos se sacan ellos mismos, y a quién se las mandan. Ver qué cosas difundimos y cuáles no". 

Liliana Cantero, profesora de Historia en el Bachillerato Humanista (Posadas) 


“El celular lo comencé a implementar hace tres o cuatro años y en forma esporádica. Lo usamos como herramienta de consulta, para buscar información, evacuar alguna duda o tocar algún tema que yo, como docente, desconozco o no tengo la autoridad para hablar del mismo. Con esto buscamos incentivar a los alumnos y que el celular no sea sólo una cuestión de redes sociales.  

En varias ocasiones el uso de los smartphones derivó en clases increíbles. Desde la rectoría acompañan estos procesos porque siempre la institución está buscando mejorar la calidad educativa. 

De todos modos, en el colegio los chicos no pueden usar sus celulares en cualquier momento porque lo prohíbe el reglamento. Si lo utilizan sin la autorización del profesor pueden ser sancionados”. 

Cristina Gijón, directora de la Escuela Rural mediada por TIC N° 5212 (Salta) 


"Nuestra escuela cuenta con 22 celulares distribuidos proporcionalmente a la cantidad de alumnos que tiene cada sede: aproximadamente un celular cada 7 alumnos. Se armaron grupos de WhatsApp de las 10 sedes de parajes rurales con los profesores que están en Salta capital: los profesores se comunican con los alumnos a través de mensajes o audios. También hay un grupo del equipo directivo con los alumnos, lo que permite sostener una comunicación más fluida con las sedes. 

Dada la poca conectividad que requiere el WhatsApp, la comunicación es constante y permite acortar las distancias entre las sedes rurales y la sede central en Salta. 

Nuestros alumnos aprenden habilidades y destrezas que en el sistema presencial todavía están invisibles o prohibidas o poco utilizadas: la búsqueda de información por Internet, el uso pedagógico del celular, softwares educativos, el trabajo por proyectos con diferentes áreas de conocimiento". 

Silvia Huichulef, directora y maestra en la Escuela rural N° 37 “Patricio O'Byrne” (Tierra del Fuego) 


"En esta escuela rural tenemos una experiencia muy nueva con los celulares. Hace menos de un mes que los chicos tienen su propio teléfono y accedieron al mismo por un viaje planificado a la Ciudad de Buenos Aires en septiembre. 

Desde nuestro regreso a la escuela, el celular se ha convertido en un tema diario y advertimos que, si queremos, podemos aprovechar la fascinación de los alumnos con las múltiples posibilidades que ofrece este dispositivo. Desde esa mirada, podemos considerar al celular como una herramienta efectiva para abordar temas escolares". 

Claudia Kopric, maestra de 6° en la Escuela N° 65 (Florencio Varela) 


"Si bien hay una resolución de la Dirección General de Cultura y Educación que prohíbe el uso del celular en docentes y alumnos, muchas veces se rompen esas reglas. Como docente lo utilizo para comunicarme con las familias, ya que cada vez son menos las que tienen teléfono de línea. En el área de matemáticas lo usamos como calculadora. 

Yo no veo al celular como un enemigo, soy pro tecnología y redes. Alertando siempre sobre su buen uso, incentivo la utilización de las TIC siempre y cuando se introduzcan en el aula de forma significativa y no atendiendo llamadas inoportunas. 

Buscamos información, hacemos agendas, planificamos, lo usamos de diccionario. Pero hay que poner reglas claras y precisas. No permito compartir información de menores mediante fotografías ni subirlas a las redes sin un permiso previo". 

Manuel Lepez, maestro de adolescentes y adultos en el Centro Educativo N° 45 (Villa Lugano) 


"En muchos casos utilizo el celular como soporte en la búsqueda de información e imágenes respecto al tema que estamos trabajando, o para mostrarles a los alumnos otras definiciones. 

Algo que nos da mucho resultado es el uso del WhatsApp para compartir las tareas, ya que hay alumnos que faltan por diferentes motivos y tratan de realizar la actividad en algún momento del día. 

Otro de los recursos que utilizamos con el celular es la aplicación de fotos y videos; el mes pasado pudimos filmarnos realizando una actividad de entrevistas de trabajo, de manera que cada uno pudo observarse, ver cómo se presenta y cómo se comunica. 

Tenemos que empezar a utilizar más las nuevas herramientas digitales, que atrapan más la atención y la concentración de los alumnos. Los maestros tenemos que adaptarnos a estos cambios en la tecnología". 

http://www.clarin.com/sociedad/celular-escuela-testimonios-docentes_0_1655834597.html


Material didáctico para docentes y alumnos. Cartas satelitarias para analizar territorios. Geografía. Educ.ar



Cartas satelitarias para analizar territorios. Material para docentes

Este documento —dirigido a docentes de séptimo grado de la escuela primaria y primer año de la secundaria—  ofrece sugerencias y orientación para trabajar con imágenes satelitales en Geografía, a partir del herramientas como Google Earth. Forma parte de la serie Cuadernos para el aula, elaborada por el Ministerio de Educación de la Nación.





http://www.educ.ar/sitios/educar/recursos/ver?id=111111&referente=docentes

Cartas satelitarias para analizar territorios. Material para alumnos

Este documento -dirigido a alumnos de séptimo grado de la escuela primaria y primer año de la secundaria- ofrece información y actividades para trabajar con imágenes satelitales en Geografía, a partir del herramientas como Google Earth. Forma parte de la serie Cuadernos para el aula, elaborada por el Ministerio de Educación de la Nación.

Especial batalla de Curupayty ¿Qué enseñan las guerras? Por Federico Lorenz


¿Qué enseñan las guerras? 

Por Federico Lorenz (*)

¿Es lícito seguir pensando los pergaminos de una nación en los términos del imaginario patriótico alimentado por episodios como la Batalla de Curupayty, en Paraguay, o la Guerra de las Malvinas, en Argentina?, plantea el historiador Federico Lorenz (Buenos Aires, 1970)" 















PRO PATRIA MORI 


Hace ciento cincuenta años que las fuerzas argentinas sufrieron en Curupayty una «derrota gloriosa». Lo escribo no porque lo piense, sino porque de esa manera fue evocada. La abrumadora mayoría de muertes aliadas fue el precio de la flamante unidad nacional. Y esa derrota, y, por extensión, esa guerra, tiñeron el imaginario nacional argentino, en particular de sus fuerzas armadas, que diez años después terminaron de sellar su historia épica con la «Conquista del Desierto», la ocupación de miles de kilómetros mediante el exterminio y la expulsión de los pueblos originarios. En el arco que va desde las Guerras de Independencia hasta esa fecha, los contemporáneos, y décadas de escuela pública, forjaron una imagen patriótica nacional en la cual el ejército era el pilar de las virtudes tanto cívicas como militares. 

El valor simbólico de Curupayty se ve, por ejemplo, en Su mejor alumno (1944), la película de Lucas Demare sobre la vida del presidente Domingo F. Sarmiento (1811-1888), cuyo hijastro, Dominguito, murió en las trincheras de Curupayty. La película se demora en ese episodio. Vemos al joven oficial morir al frente de sus hombres tras tomar la bandera celeste y blanca de manos de un caído y atacar las trincheras paraguayas. Probablemente no haya metáfora más poderosa que la muerte de este joven, hijo adoptivo del presidente que más hizo por la educación pública argentina, para ver el valor simbólico que las guerras tuvieron en la conformación de los estados modernos. 

El «dulce et decorum est pro patria mori» romano fue el credo laico de los estados modernos. Como destaca Ernst Kantorowicz en Los dos cuerpos del rey, «morir por el cuerpo místico político tenía sentido, cobró sentido, cuando se consideró igual, en cuanto a valoración y consecuencias, a la muerte por la fe cristiana, por la Iglesia, o por la Tierra Santa». En ese proceso, ganó espacio la idea de sacrificio: la muerte en batalla como máxima entrega en la defensa de los valores patrios, al tiempo que ejercicio de los derechos cívicos. Eso, además, daba un sentido colectivo a las muertes, y ofrecía vías de elaboración del duelo individual. En ese esquema, los soldados-ciudadanos mueren en defensa de una comunidad que a su vez los toma como modelos tanto de las virtudes cívicas como de las militares. 

Por eso Curupayty, para los argentinos, fue una derrota «gloriosa». Los valores inculcados en los miles de muertos (a juzgar por aquellos que dejaron testimonio, no podemos ignorar que el grueso de los combatientes ese día no sabía ni leer ni escribir) habían vencido. Con su muerte, triunfaron: los cuerpos sembrados en el campo de batalla reforzaron el relato épico nacional. 

EXPERIENCIA 


El modo de estudiar las guerras ha cambiado mucho. Sin embargo, aún hoy el sentido común, inclusive el de muchos investigadores, lo asocia a descripciones de armas, batallas, cuestiones técnicas y diplomáticas, forma de reconstrucción histórica que se apoya en lo anecdótico y alimenta ciertos usos públicos del pasado visibles también en la enseñanza de la Historia y las conmemoraciones nacionales. Aunque cuestionada desde lo académico, la épica bélica tiene gran vigencia popular. 

El giro decisivo en la forma de estudiar las guerras deriva del impacto cultural de las grandes catástrofes del siglo XX. Somos hijos de una época emergente de Auschwitz y de dos guerras mundiales. El caso argentino, como el de otras naciones hermanas, está marcado además por la experiencia del terrorismo de Estado. Nuestras sociedades han construido una imagen pacífica de sí mismas que oscurece el hecho de que las guerras y las violencias fueron legitimadas y naturalizadas en otros momentos de la historia (inclusive por ellas mismas). 

Pese a este autoconvencimiento de que somos más pacíficos que nuestros antepasados, todas las sociedades han aceptado y legitimado distintos grados y formas de violencia sobre otros seres humanos, y justificado muertes propias y ajenas en función de distintos fines colectivos: la revolución, la fe, la independencia, la patria… Esas justificaciones históricas que dan sentido al sacrificio son constitutivas de la experiencia de guerra. Después de las muertes masivas, parecería no haber épica posible. Y eso, desde el punto de vista de las memorias de la guerra, es un problema. Porque si algo alimenta los relatos bélicos es precisamente esa estructura narrativa. 

Lo vivido en el campo de batalla es lo que da sentido, en el recuerdo, a la sobrevida de los combatientes. Pero es intransferible. Como apuntó Susan Sontag en Ante el dolor de los demás: «Nosotros –y este nosotros es todo aquel que nunca ha vivido nada semejante a lo padecido por ellos– no entendemos. No nos cabe pensarlo. En verdad no podemos imaginar cómo fue aquello. No podemos imaginar lo espantosa, lo aterradora que es la guerra; y cómo se convierte en normalidad. No podemos entenderlo, no podemos imaginarlo. Es lo que cada soldado, cada periodista, cooperante y observador independiente que ha pasado tiempo bajo el fuego y ha tenido la suerte de eludir la muerte que ha fulminado a otros a su lado, siente con terquedad. Y tiene razón». 

A partir de esta idea, no hay muertos mejores que otros. En el plano de las vidas individuales, no es posible. Sin embargo, es lo que sucede todo el tiempo cuando las diferentes comunidades –nacionales, regionales, locales– los inscriben en un relato histórico. Quizás, el que los llevó a morir. Muy probablemente, uno nuevo, que podría ni siquiera parecerse a las ideas que llevaron a los hombres a tomar la decisión de combatir, si es que pudieron hacerlo. 

Ciento cincuenta años después, los muertos paraguayos, argentinos, uruguayos y brasileños son polvo en el polvo. Pero no las memorias que con su sacrificio se tejieron ni las consecuencias sociales y políticas de la guerra. 

¿NUEVAS ÉPICAS DE LA PATRIA? 


Durante décadas, los argentinos aprendimos una historia que se apoyaba en un relato épico militar. A tal punto, que se superponía a la historia nacional y a las biografías de los presidentes. De niño siempre me asombró que hubieran podido ser tantas cosas a la vez: abogados, comerciantes, políticos y, por supuesto, militares. El peso simbólico de la guerra y los héroes en la escuela pública argentina persistió por décadas, persiste aún: deben ser pocos los que nunca se disfrazaron de granaderos o patricios en un acto escolar, o reprodujeron para lo que parecía la eternidad alguna frase célebre de San Martín o Belgrano en sus aniversarios. Las virtudes militares, encarnadas en los próceres, eran el modelo de las virtudes civiles. 

Leemos a Domingo Sarmiento, en la vida del caudillo Aldao: «¿Qué nos pedirían para saber si éramos nación? ¿Gloria? ¡Bastaría trazar con la vista un círculo en el horizonte: el Brasil, Chile, Perú, Bolivia y los bárbaros del sur; cuan grande es la América que nos rodea, por todas partes están nuestros trofeos y nuestros huesos! ¿Instituciones, luchas de ideas y principios, de civilización y de barbarie; de libertad y de despotismo? ¡Venid y recorred nuestro suelo; a cada legua un campo de batalla; en cada charco de sangre una idea que ha sucumbido para levantarse en otra parte!» 

Es lícito preguntarse si los pergaminos de una nación deben seguir pensándose en esos términos. Sobre todo a la luz de nuestra historia reciente. Un quiebre radical en el imaginario patriótico alimentado por episodios como Curupayty se debió a la marca del terrorismo de Estado que vivió Argentina entre 1976 y 1983, ejercido por hombres de armas sobre su propia población y en nombre del mismo repertorio patriótico nutrido de imágenes bélicas heroicas en los campos de batalla paraguayos, chilenos, en todos los escenarios donde las armas argentinas tuvieron algo que decir, y fueron muchos 

La particularidad argentina es que en 1982 fue a la guerra por las Islas Malvinas contra Gran Bretaña, que las ocupaba desde 1833. Su derrota tenía todo para ser un nuevo Curupayty: los soldados argentinos lucharon contra terribles adversidades climáticas y contra un adversario superior (también, hasta donde sé, la épica paraguaya de la Guerra de 1865-1870 realza las desventajas materiales y logísticas frente a sus adversarios). Los veteranos de guerra argentinos aún luchan por lo que llaman su «reparación histórica». No fue posible, en términos sociales, inscribir la guerra en las islas en los tópicos clásicos con los que otras guerras habían sido contadas y transmitidas. 

Si la idea central que orienta los estudios sobre las guerras es revalorizar la experiencia en sus varios aspectos (cultural, social, político), hay allí una posibilidad de dar sentido a tantas muertes, las de 1866, las de 1982, tantas otras. De incluirlas en un relato histórico que articule esos sacrificios en el largo camino de construcción democrática de nuestras naciones. Probablemente cuando eso suceda no habrá, efectivamente, muertos mejores que otros. 

* Cuatro veces más en número que los combatientes paraguayos, veinte mil soldados aliados comandados por el general argentino Bartolomé Mitre atacaron la fortaleza de Curupayty, respaldados por barcos y artillería del ejército brasileño, el 22 de septiembre de 1866. 

* República Argentina, director del Museo Nacional Islas Malvinas Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas 

* Todas las ilustraciones de esta edición del Suplemento Cultural pertenecen a la serie de cuadros sobre la Batalla de Curupayty, ciclo narrativo realizado por el pintor Cándido López entre 1893 y el año de su muerte, 1902. 

NOTAS RELACIONADAS 


Septiembre mes de glorias, mes de victorias 

Las últimas cartas de Curupayty 

Cándido lópez, pintor de todos

http://www.abc.com.py/edicion-impresa/suplementos/cultural/que-ensenan-las-guerras-1521774.html


22 de septiembre. Se Cumplen 150 Años de la Batalla de Curupaytí


Batalla de Curupaytí, 22 de septiembre de 1866. El ejército paraguayo logró una resonante victoria sobre las tropas de la Triple Alianza lo que obligó a detener su avance durante casi un año. De acuerdo a las memorias del coronel paraguayo Juan Crisóstomo Centurión, los aliados perdieron 5000 hombres, entre ellos varios miembros de la élite porteña.
Cándido López, autor del óleo, perdió la mano derecha en aquella batalla.